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martes, 21 de junio de 2011

¡JALLALLA AÑO 5.519!


           WILLKA KUTI

           Nuestras manos reciben los primeros rayos de sol
solsticio de invierno
Celebramos un nuevo año
21 de junio, época de renovación y purificación

En un rito sagrado nuestros ancestros
ofredaban chicha al sol
Para que recuperara sus energías
Y regresara cada año

Hoy reivindicamos nuestra cultura
Reafirmamos nuestra identidad
Para mantenerla a través de los tiempos
Quechuas, Aymaras, Collas, Mapuches
Guaranís, Amazonia, Rapa Nui
Abya-yala (América)
Machaq Mara, Inti Rayni , We Tripantu, Aringa Ora
Un mismo sol nos bendice

 El viento trae la música ancestral
en el sonido de los Sikuris, las zampoñas
En el ritual de los tiempos
Es la fuerza de la danza y la música
transmitiendo la armonía del universo


Un sentimiento que renace en la conciencia de los pueblos
Es el mensaje del universo a lo sagrado
Es el cosmos que se manifiesta junto a Orión
El cosmos escribe nuestros destinos
del nuevo año que renace

Willka Kuti
Es el sol que regresa
Padre Inti agradecemos el don de tu energía cósmica
Con la fuerza telúrica de la Pachamama
Comienza un nuevo ciclo de transformación
Lo saben los cerros, lo sabe el cielo, lo sabe la naturaleza

Lo sabemos todos

¡JALLALLA AÑO 5.519!



Virginia Dávalos Pomareda

DIA NACIONAL DEL MEDIO AMBIENTE

Gabriela Vergara "Sin retorno", Oleó sobre tela

Palabras de Arturo Neira en la Exposición “Lo siento”  UTA
Vicepresidente del CODEMAT


Ahora con el problema de la instalación de las Termoeléctricas a carbón en Patache se hace más evidente la necesidad de tomar conciencia sobre los problemas ambientales.

“Es un placer para mi haber sido invitado a esta exposición, elaborada por manos de mujeres, que a través de la expresión plástica y estética de su sensibilidad particular, asumen el ser testigos de estos tiempos, dar un testimonio de nuestro entorno eco-social. Sus imágenes confirman, una vez más, que una imagen vale por mil palabras, imagen que permite ampliar, difundir el mensaje de manera a veces más eficaz que las palabras, por lo cual trataré de ser breve.

Esta exposición se llama "lo siento", frase que en sí misma, dicha en forma sentida, o bien honesta, irónica o lastimera, esta frase, escuda o permite , avala o excusa , justifica o bien omite, todo aquello que se pueda criticar o denunciar, incomprender o no aceptar, permitir o simplemente rechazar.

Creo que puede muy bien expresar lo que tantas o tantos como otras u otros y como yo, habitante y ciudadano, podría estar diciendo a mis hijas o hijos, a modo de despedida final.

Lo siento: hija, hijo, te dejo esta Pampa del Tamarugal sin más nada de agua, pues por extraños o extranjeros intereses económicos, la despilfarramos, la contaminamos, la vendimos simplemente por unas pocas monedas.

Lo siento: hija, hijo el aire esta contaminado y sé que te resulta tóxico, irrespirable. Por que cada uno de nosotros sólo quería andar en su automóvil, y cuando nos dijeron que necesitábamos energía más barata, permitimos que nos instalaran cientos de termoeléctricas a carbón y recuperadoras de minerales que destilaban ácidos a la atmósfera…

Lo siento: hija, hijo, el suelo se encuentra marchito y estéril, las aguas ácidas de relaves de tantas minas ya acabaron con los bofedales y el cactus ya no da flores en septiembre.

Lo siento: hija, hijo, la Madre Tierra sé que está gravemente enferma y ya no se recuperará más. Fueron inútiles todos los llamados de auxilio que ella nos hizo. Fuimos sordos, mudos, soberbios y enceguecidos, cada unos resolviendo y gozando lo suyo, como si el otro, no existiera. Nos construimos un modo de vida en el que creímos tontamente que toda podía ser resuelta con más tecnología y que nuestro planeta Tierra nos pertenecía y estaba para explotarla hasta el infinito.

Lo siento , hija ,hijo, no quisimos darnos cuenta que nuestra Tierra era prestada por ustedes.

Si, eso podría probablemente decir a mis hijas, hijos, cuando me iré o nos iremos, pero tengo y tenemos la posibilidad de no hacerlo, de rehusar a decir : “Lo siento” , de no excusarme, de no disculparme, de no justificarme, puedo, podemos y debemos , pensar y actuar de otro modo, transformando y empujando hacia lo posible que pareciera ser imposible, desde cada momento y en cada lugar de nuestros afanes cotidianos de nuestra sociedad. Como hoy lo hacen estas mujeres que reflejan lo que no se puede justificar con tan sólo dos palabras, en este caso será mejor no decir: “Lo siento”.





Nayra Ampara creando conciencia en los niños sobre el cuidado del medio ambiente, Parque de las Américas.